Stellars Club

Paolo Maldini: El legado familiar

Fútbol en italiano es ‘Calcio’. En Italia existe una saga de futbolistas que bien podría dar nombre a ese término por lo que han dado al fútbol de su país. Hablamos de los Maldini. Cesare, Paolo y ahora Daniel. Seis de las siete Copas de Europa del AC Milan llevan su apellido. Una saga escrita por el central Cesare, rubricada en letras doradas por el genial Paolo y que ahora su hijo, Daniel, tiene la responsabilidad de continuar un legado irrepetible. Abuelo, hijo y nieto. Más de 1300 partidos vistiendo la rossonera. Toda una vida en Milan. O más bien tres.

Pero la historia de los Maldini no comienza en Milán. Si no a 400 km de la ciudad de la moda. Trieste, puerto del noreste de Italia que hace frontera con Eslovenia, pero que hasta el final de la 1ª guerra Mundial en 1918 perteneció al imponente imperio astrohúngaro. En ese contexto nace el primero de los Maldini, Cesare, un 5 de febrero de 1932 en una ciudad multicultural y obrera donde italianos y eslovenos convivían aún superando los estragos y consecuencias de la gran guerra y con el fascismo efervesciendo en Europa.

Trieste fue el comienzo de todo. En medio del crisol cultural del puerto del mar adriático, Cesare comenzó su andadura futbolística en el club de la ciudad, la Triestina, dirigido por Nereo Rocco (más conocido como ‘Il Paròn‘ en dialecto triestino, ‘el Maestro’), el entrenador que llevaría a Cesare a levantar la primera Copa de Europa al Milan diez años más tarde.

En ese contexto se puede llegar a entender la decisión del gobierno italiano con el club de fútbol de Trieste. La Triestina en ese momento acababa de descender a la Serie B pero el gobierno fascista italiano decidió mantenerlo en la Serie A mandando un claro mensaje de que Trieste debía seguir siendo italiana. ¿Y qué es más importante que el Calcio en Italia?

Rocco, Bela Guttmann y el destino de Cesare

No se entiende a Cesare sin Rocco. El entrenador triestino fue el creador del catenaccio y encontró en el joven Cesare un diamante en el que construir su fútbol. Joven, ambidiestro y hábil para sacar el balón desde atrás. Le hizo debutar y construyó el equipo en base a la posición de líbero de Cesare.

«¿Qué gane el mejor? Espero que no» Una de las frases más reconocibles del maestro Nereo Rocco.

Pero no fue Rocco quien construyó la mejor versión del central italiano. Rocco de fuerte carácter, acabó marchándose de la Triestina y fue otro legendario entrenador quien recogió el guante: el trotamundos y uno de los mejores entrenadores de la historia Bela Guttmann. El húngaro creador de multitud de modelos tácticos, que ganó siempre donde fue y famoso por la maldición al Bénfica cogió los mandos del club e hizo un gran papel en el club del noreste de Italia.

Las dos grandes temporadas de Bela entrenando en la Triestina le llevó al Milán y su primera petición al club rossonero fue llevarse al primer protagonista de nuestra historia Cesare al club de su vida. Y al de la vida de su hijo y de su nieto.

Cesare debuta en el Milán con 22 años en el famoso Milán de los suecos dirigido por Bela Gutmman y se marcha doce años después como capitán, leyenda e historia viva no solo de Milan sino del fútbol italiano. 412 partidos con la camiseta rossonera y seis títulos entre ellos la famosa Copa de Europa de 1963 con Rocco de entrenador.

Ya como capitán del Milán en 1961 los caminos de Cesare y Rocco vuelven a cruzarse. Cesare ya es el central referencia del fútbol italiano y Rocco viene del Padova para hacer del Milán campeón. El Milán del catenaccio con Cesare Maldini de referencia y con un jovencísimo Ginni Rivera «El Bambino de Oro» siendo totalmente determinante.

En la primera temporada con Rocco de entrenador, Cesare levanta el octavo Scudetto del Milan y en la segunda, el Milán hace historia en ser el primer equipo italiano en conseguir la Copa de Europa derrotando en la final al propio Benfica que había maldecido Bela Gutmman años atrás. Siendo Cesare el primer jugador italiano en levantarla. Nadie podría presagiar, y menos Cesare, que su hijo la acabaría levantando en cinco ocasiones.

Cesare acabó su carrera en el Torino para luego dar el salto a los banquillos. Entrenó durante varias etapas al Milán pero desarrolló la mayor parte de su carrera como entrenador en la selección italiana donde estuvo, entre categoría Sub 21 y absoluta, casi dos décadas. En una selección donde comenzaba a emerger una de las mayores figuras futbolísticas que ha dado el fútbol italiana en la historia, Paolo Maldini, el hijo de Cesare y segundo protagonista de esta historia.

Paolo heredó esos ojos azules de su padre y el dorsal que tanto éxito trajo a Cesare en el Milán. El 3. Y lo hizo suyo. Cesare fue un gran defensa en un equipo defensivo. Salía de Trieste, de la pobreza, en un contexto de guerras. Su hijo Paolo sería pura elegancia. Él ya era milanés.

Paolo Maldini no necesita explicación. Considerado por muchos el mejor lateral izquierdo del mundo, aunque fuera diestro, y uno de los mejores, o el mejor, jugador italiano de la historia. Jugador que solo defendió dos camisetas en su vida: la del club de su corazón, el Milan, y la de su amada Italia. 25 años vistiendo la rossonera. 26 títulos. 5 Champions League. 7 Ligas. Jugador con más partidos (74) vistiendo la camiseta de Italia. De aquel chico de 16 años con ojos azules que debutaba ante el Udinese en 1985 a ser una autentica leyenda del fútbol mundial.

«Tendría que juntar a quince jugadores para hacer uno como él.» Roberto Baggio, leyenda italiana hablando sobre Paolo Maldini.

Contradijo la historia defensiva del catenaccio italiano. Fino y elegante. Rápido, técnico, habilidoso y con una proyección ofensiva que hasta entonces se había visto realmente poco en el fútbol italiano y europeo. Su facilidad para utilizar las dos piernas por igual, ya que, como su padre, era ambidiestro, le permitía salir, atacar y defender por los dos costados. Ademas disponía de una calidad defensiva impecable, un físico privilegiado y un buen remate de cabeza. Fue el paradigma del defensor moderno. Suya fue la banda izquierda del Milán, de Italia y del mundo durante dos décadas.

De los inmortales de Sacchi al ciclo vencedor de Ancelotti

Paolo pasó por todas las categorías inferiores del Milán hasta llegar a debutar con tan solo 16 años en partido oficial. Fue un 20 de enero de 1985 ante el Udinese. Y lo hizo de lateral derecho. Fue la primera y la última vez. Ya que el grueso de su carrera lo desarrolló en el carril zurdo o en la posición de central en los últimos años de su trayectoria.

Pronto Paolo se ganó en los entrenamientos un puesto de titular en el lateral izquierdo de un Milán en construcción. En sus dos primeras temporadas sumó 40 y 37 partidos pero el Milán entrenado por uno de los legendarios suecos de la etapa del padre de Maldini, Nils Liedholm no pasaba por su mejor momento y quedo en una desilusionante sexta y séptima posición.

Todo cambió con la llegada de Arrigo Sacchi al Milan en 1987. Formó un equipo temible con un defensa de ensueño compuesta por Franco Baresi, Paolo Maldini, Alessandro Costacurta y Mauro Tassotti y con una delantera total liderada por Marco Van Basten y Ruud Gullit. El fútbol de Sacchi basado en lo colectivo creo una maquina perfecta que conquistó Italia y Europa.

A esa generación se la llamó los inmortales de Sacchi y conquistaron una Serie A y dos Liga de Campeones dejando partidos para el recuerdo como aquellas semifinales donde golearon al Real Madrid por 5-0 o la final ante el anterior campeón de la competición, el Steaua, al cual vencieron por 4-0.

La etapa de Sacchi terminó en 1989, no así el ciclo victorioso del Milán. Los inmortales de Sacchi se convirtieron en los Invencibles de Capello ya con Paolo Maldini asentado como uno de los mejores defensas del mundo. Aquel Milan de Capello ganó su primer Scudetto sin perder un solo partido en 1992. En los años siguientes sumaría tres ligas más en cuatro años y volvería a disputar una final de Liga de Campeones ante el poderoso Barcelona de Johan Cruyff.

Fue en Atenas y el Milán conquistaría su quinta Champions League, la tercera de Maldini, derrotando por un severo 4-0 al Barcelona de Guardiola y Cruyff.

La década más laureada del Milán llegó a su fin con la marcha de Capello en 1999 tras unos últimos años que, pese a ganar una Serie A más, comenzaron a dar síntomas de agotamiento. El equipo había perdido a piezas clave y estaba en plena construcción. Una construcción que llegaría de la mano de Carlo Ancelotti y con Paolo Maldini, ya con dorsal 3 y portando el brazalete de capitán desde una posición de defensa central, como pieza angular del proyecto. Aquel niño de 16 años era ya el líder del equipo de su vida.

«Si tengo que hacer una entrada es que he cometido un error» Paolo Maldini

Con Ancelotti llegaron Alessandro Nesta, el «Pipo» Inzaghi, Andrea Pirlo, que se unirían al delantero ucraniano Andriy Shevchenko que había llegado dos años antes para formar otro equipo que acabaría dominando Europa y formaría el último gran ciclo victorioso del Milán. Ganaron la penúltima Serie A del Milán en 2004 y conquistarían las dos últimas Liga de Campeones del club rossonero. Las dos que Paolo, ya como capitán del Milan, levantaría al cielo como su padre.

Maldini acabaría su etapa en Milán el 31 de mayo de 2009 después de más de 25 años jugando por y para una camiseta. Su dorsal, y el de su padre, el 3 fue retirado y nunca más ha sido utilizado por ningún otro jugador vistiendo la camiseta del Milán. Salvo en un caso especial: que lo vista un Maldini.

Y aquí comienza la historia del tercero: Daniel Maldini. Hijo de Paolo Maldini. Debutó en 2020 en un partido ante el Hellas Verona y ya ha marcado su primer gol en partido no oficial con la camiseta que vistieron tantos años su padre y su abuelo.

Al contrario de su padre y su abuelo, Daniel se mueve en posiciones atacantes jugando en la linea de trequartista. Fino y elegante como su padre, alto y delgado como su abuelo destaca por su calidad individual y como sus dos referentes, en un constante trabajo defensivo para el equipo pese a situarse en zonas ofensivas.

66 años han pasado desde el debut de Cesare con el Milán hasta el debut de Daniel con la camiseta rossonera. 37 años han pasado su abuelo y su padre vistiendo la camiseta que hoy viste él. 32 títulos han conseguido entre los. Difícil reto tiene el rebelde de los Maldini ante sí.

Los Maldini han dejado una huella imborrable y un legado que siempre permanecerá en el recuerdo del Milán en concreto y del fútbol mundial en general.

Relacionado

pele gol 1000 maracana
Blog

El día en el que Pelé marco 1000 goles

El 19 de noviembre de 1969 fue una fecha señalada en el calendario futbolístico mundial debido a un acontecimiento que pocas veces se ha visto. Aquel día un jugador brasileño marcaba su gol número 1000 frente a un estadio abarrotado que estallaba de júbilo. Aquel día el jugador en cuestión era Edson Arantes Do Nascimento, más conocido como «Pelé».

Leer Más

¿Quieres saber más?