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Just Fontaine: el legado del gol

El fútbol nos ha dejado grandes hitos en sus más de 150 años de historia. Momentos inolvidables protagonizados por algunos jugadores que ya son leyendas. Recuerdos que ya son parte de la memoria colectiva de lo que amamos este deporte. Y récords que se han ido superando a lo largo de los años, sobre todo por esos dos jugadores que llegaron para «tirar abajo» la puerta de la historia del fútbol: Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Pero existe un récord en la historia de los mundiales que difícilmente será superado alguna vez: los 13 goles en 6 partidos de Just Fontaine en el Mundial de Suecia en 1958. Una hazaña digna de recordar. En los comienzos de Pelé, Just Fontaine era el sinónimo de gol.

La historia del Just Fontaine, el hombre gol comienza en Marrakech el 18 de agosto de 1933. De madre española y padre francés, Just nace en un Marruecos dividido en los protectorados de Francia y España en tierras africanas. Como otros muchos jugadores históricos franceses su historia nace a cientos de kilómetros de la Galia. Pero su pasión por el fútbol le terminó llevando a jugar en la liga francesa, en el mejor equipo del país en ese momento, el Stade de Reims y en su selección donde dejó en ese mundial de 1958 su huella marcada en oro en la historia del fútbol mundial.

Fontaine comenzó su idilio con el gol en el Union Sportive Marocaine, el equipo de la ciudad de Casablanca. El Marocaine, que desapareció en 1958, fue uno de los clubes de fútbol más importantes a la hora de iniciar el movimiento futbolístico en Marruecos y tuvo a Just como uno de los principales activos durante tres temporadas. Los registros no dejan claro cuántos goles marcó Fontaine en Casablanca, pero sí nos dicen una cosa: estuvieron muy por encima de la media.

En uno de esos partidos mientras Fontaine hacia lo que mejor sabía hacer: marcar goles, en la grada estaba Mario Zatelli, por aquel entonces entrenador del Niza. Zatelli quedó impresionado con la actuación de Just, y al acabar el partido contactó con su club y dijo: «Tenemos que fichar a este jugador». Un año más tarde, Just, con 23 años, daba el salto a la liga francesa.

En el Niza estuvo tres años, marcó 51 goles y se llevó una Copa de Francia y una Ligue 1. Lo que le catapultó al legendario Stade De Reims en 1956, el mejor equipo de Francia en esa época. Donde acabaría por romper a marcar goles y le abriría las puertas de la selección francesa. Allí coincidiría con el genial Raymond Kopa, su principal socio en aquel Mundial de 1958.

En Reims estuvo seis temporadas y rompió todos los registros goleadores de la época anotando en cuatro años 136 goles en 136 partidos. A un gol por partido. Y pese a sufrir una cantidad de lesiones que truncarían su carrera años más tarde. Allí alcanzó la gloria volviendo a ganar la Ligue 1 tres veces más y siendo el máximo goleador del torneo en dos ediciones. Además llegó a disputar la final de la Copa de Europa en 1959 ante el todopoderoso Real Madrid de Di Stefano y de un viejo conocido y amigo, Raymond Kopa. Allí Fontaine, que acabó el torneo como máximo goleador con diez tantos, vio cómo se le escapaba el título y lo levantaba por cuarta vez consecutiva el Madrid. Fontaine llegó a esa final con la vitola de estrella de lo que había logrado justo un año antes en Suecia.

Just Fontaine: El delantero de los 13 goles en un Mundial

No se puede separar Just de gol ni Fontaine de Mundial. La historia de los mundiales tiene al delantero francés grabado con letras doradas en la historia del torneo. Una competición que Just estuvo a punto de no jugarla. No era fijo en su selección y sufrió una lesión que casi frustra una de las mayores gestas de la historia. Fontaine fue operado de la rodilla el 7 de diciembre de 1957. En febrero volvió a jugar en Reims y como él expresó años después «caminaba sobre el agua«. Más bien, a Fontaine se le empezaron a caer los goles del bolsillo y llegó a la cita mundialista totalmente desatado.

Allí coincidió con su amigo, y quien sería su verdugo un año después Raymond Kopa o como le llamaba Just «Napoleón«. Y formaron una sociedad imparable en aquel Mundial. Compartían habitación, amistad y la ambición de ganar. Raymond regateaba, lanzaba y Just finalizaba. Una sociedad para la historia de Francia que tuvo la mala suerte de cruzarse en el camino con la imparable Brasil de Pelé.

Just no partía como titular, pero la lesión de René Bliard, compañero del Reims, le abrió las puertas del once francés. Además llegó a Suecia con unas botas en mal estado que terminarían por romperse en los primeros entrenamientos, por los que terminó jugando con las botas de un compañero que casualmente tenía el mismo número de pie. Pese a todos esos percances, Francia comenzaba su andadura en el Mundial 8 de junio de 1958 con Just de delantero titular.

Just Fontaine controla un balón en un partido con la Selección de Francia.

En su debut mundialista Just Fontaine anotó tres goles en un encuentro que terminaría 7-2 para los franceses ante Paraguay. En el segundo partido Just continuó con su cita con el gol y anotó dos pero sorprendentemente Yugoslavia remontó el partido y ganó a Francia por 3-2. Los Blues se jugaban el pase a cuartos en la última jornada ante Escocia con la vista puesta en lo que pasaba en el Paraguay – Yugoslavia. Francia ganaba a Escocia con otro gol de Fontaine y pasaba como primera de grupo tras el empate de Yugoslavia. Francia estaba en cuartos y en tres partidos Fontaine ya había anotado seis goles. Aún faltaba lo mejor.

En cuartos llegó Irlanda del Norte, que venía de eliminar a Argentina, la empresa parecía complicada pero Francia realizó uno de los partidos más completos del torneo y arrasó a los irlandeses. 4-0 y otros dos tantos de Just Fontaine. La final del mundial ya se vislumbraba pero en semifinales asomaba un enemigo temible: la Brasil de un jovencísimo Pelé que venía sin haber encajado un solo gol en todo el torneo.

Nueve minutos tardó Fontaine en romper esa imbatibilidad y empatar un partido que desde el minuto dos ya ganaba la canarinha. Un encuentro que terminó 5-2 para los brasileños pero estuvo marcado por la lesión en la primera parte de un central francés -en aquel mundial no había cambios- y que obligó a los franceses a jugar con desventaja numérica durante más de una hora de encuentro. Brasil acabó derribando la resistencia francesa con un hattrick de Pelé en la segunda parte y pasó a la final. Fontaine ya llevaba nueve.

Aún le quedaba la última bala a Fontaine para hacer historia. La final de consolación ante Alemania Federal. En un partido donde había poco en juego las dos selecciones dejaron un partido para la historia (6-3) y Just un legado inolvidable: cuatro fueron los goles de Fontaine en ese partido dando a Francia el tercer lugar de aquel mundial. Un póker para cerrar un mundial de ensueño.

Fueron 13 goles en seis partidos. Marcó en cada uno de los encuentros que disputó. Ninguno fue de penalti. Debutó con un hattrick y acabó la competición marcando cuatro goles. Con la derecha, con la izquierda, de oportunismo, de finalizador, de cabeza o de jugada individual, Just Fontaine los marcó como llegó a la selección: sin hacer ruido. Pero dejando una huella que va a ser muy difícil de superar. Y eso que en los mundiales actuales se juega un partido más.

Just Fontaine en la actualidad posando con una camiseta de Francia y el número 13.

El final de una leyenda

Fontaine no tuvo una despedida del fútbol como merecía su trayectoria. Su carrera estuvo lastrada para una lesión crónica en la rodilla que le impidió tener una continuidad que le permitiera explotar el fútbol que tenía en sus botas. En 1960 con 27 años comenzó un calvario del que no se pudo recuperar. En un partido del Reims, Just Fontaine sufrió una doble rotura de la rodilla de la pierna izquierda en un encuentro ante el Sochaux. El delantero galo intentó volver al jugar pero en sus dos últimas temporadas apenas pudo pasar de los 20 partidos jugados. Aún mermado, continuó haciendo lo que mejor sabía hacer: marcar goles. Hizo 9 en los 18 partidos que pudo jugar antes de retirarse prematuramente con 29 años.

Fontaine empezó y terminó su adandura en el fútbol marcando goles. Y aún lo sigue anotando mientras recordemos esta hazaña digna de otra época pero que tiene en Fontaine, 70 años después, el único jugador capaz de conseguirlo.

«Dos egiptólogos encuentran una momia intacta. La observan y se dan cuenta de que se mueve bajo las vendas. Se apresuran a liberarla y cuando finalmente puede hablar, pregunta: ‘Perdón, ¿Just Fontaine aún ostenta el récord de goles marcados?‘».

Just Fontaine, bromeando décadas más tarde de su récord.

Sí Just, pasaran otros 70 años y tu récord seguirá intacto.

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