Stellars Club

Ronaldo, Romario, Ronaldinho y Rivaldo: el legado brasileño del FC Barcelona

El fútbol nos ha dado grandes nombres a lo largo de la historia. Muchos de esos jugadores tienen un origen común y varios de ellos han acabado vistiendo unos mismos colores, además del de su país, para hacer a ese equipo aún más grande. Hoy hablaremos del legado futbolístico que han dejado los brasileños en la historia del Fútbol Club Barcelona. 31 jugadores de Brasil han vestido la camiseta blaugrana, nos vamos a detener en cuatro de ellos: los cuatro elegidos. Los cuatro que pudieron marcar una época pero dejaron una huella imborrable en el tiempo que estuvieron y que aún perdura en la memoria colectiva culé. Las reminiscencias de un pasado mejor: Romario, el fenómeno Ronaldo, el siempre infravalorado Rivaldo y la sonrisa más mágica del fútbol: Ronaldinho Gaúcho.

Ronaldo solo estuvo un año pero dejó una de las cifras récord en la historia del FC Barcelona 47 goles en 49 partidos. Romario, que llegó antes y como Ronaldo desde el PSV Eindhoven, estuvo dos y ya con uno le sirvió para conseguir ser el mejor jugador del mundo. Rivaldo estuvo cinco años y consiguió iluminar una de las épocas más sombrías del Barcelona. Y Ronaldinho, que como Rivaldo estuvo cinco años, consiguió levantar, posicionar y hacer reinar al FC Barcelona en Europa. Los cuatro, además vistiendo la camiseta blaugrana, consiguieron el galardón de ser considerados el mejor jugador del año. Cuatro de los mejores jugadores del mundo, cuatro épocas colindantes pero nunca coincidentes y cuatro historias mágicas de la historia reciente culé. La magia de la R brasileña en el Camp Nou.

Romario aterrizó en Camp Barça un 14 de julio de 1993 a cambio de 10 millones de dólares. El brasileño venía de brillar en el PSV consiguiendo ser el máximo goleador de la primera edición de la denominada en aquel año Liga de Campeones. Y el primer año de Romario no pudo ser mejor. Formó parte del conocido Dream Team que lideraba Johan Cruyff y tenía como principales protagonistas a Hristo Stoichkov, Michael Laudrup y Ronald Koeman. Juntos consiguieron ganar la liga española y llegar a otra final europea ante el Milán. Romario firmó la mejor temporada de su carrera consiguiendo un trofeo pichichi que había predestinado a su llegada. «Marcaré 30 goles«- dijo el brasileño en su presentación. 30 goles marcó para coronarse rey del gol en la liga española dejando para el recuerdo aquel gol con cola de vaca incluida en la victoria del FC Barcelona ante el Real Madrid por 5-0.

Futbolista de dibujos animados, así lo definió Jorge Valdano. Capaz de hacer lo imposible probable y lo inimaginable en realidad. Reunía todas las cualidades y fue el precursor del delantero moderno siendo la antítesis del 9 clásico. Rápido, con una aceleración inalcanzable. Preciso en su remate. Siempre bien posicionado donde podía hacer daño al rival. Y, sobre todo, una conducción prodigiosa. Romario lo tenía todo. Él no quería correr, él marcaba goles. Su gran temporada en Barcelona la rubricó con el Mundial de EEUU en 1994 poniendo fin a la sequía de canarinha en la competición de las competiciones 24 años después. Lo que le llevaría a ser nombrado mejor jugador del año por la FIFA. La leyenda Romario era una realidad y había sido forjada en 12 meses en Barcelona.

Romario ya había conseguido lo que se había propuesto y pareció sentir que su momento en Europa había pasado. Tras cinco años en la fría Eindhoven y un año donde cumplió todos los objetivos en Barcelona pero donde nunca se aclimató y vivió siempre en un hotel, Romario volvió a su Brasil natal. El de Rio de Janeiro había dejado una huella enorme en la historía culé en tan solo un año. Una senda que continuaría su sucesor: Ronaldo Nazario, que aterrizaría un año más tarde para cubrir la baja de Romario.

Ronaldo aterrizó, como Romario, procedente de Eindhoven tras firmar un año espectacular en el PSV y se convirtió en el fichaje más caro de la historia en aquella época. Ronaldo no superaba la veintena de edad y en Can Barça se convertiría en el mejor delantero del mundo. En Barcelona se vio la mejor versión de «O fenómeno» que en su plenitud física era incomparable. Con una velocidad y una aceleración impropia de un delantero, una capacidad de regatear y facilidad para driblar a la altura de los mejores regateadores de la historia y una definición imparable. Cuatro cualidades que definieron a uno de los mejores delanteros de la historia del fútbol.

La etapa de Ronaldo en Barcelona terminó demasiado pronto por desavenencias con la directiva en la renovación de contrato tras una temporada de ensueño donde consiguió la Copa del Rey, la Supercopa de España y la Recopa de Europa donde se erigió héroe marcando el gol en la final. Y, además consiguió la máxima distinción futbolística: el Balón de Oro. Convirtiéndose en el primer brasileño en levantarlo y el jugador más joven de la historia en ganarlo. Un año que sirvió para continuar la senda que había iniciado Romario y dejar una de las huellas más recordadas en la historia del FC. Barcelona**: aquel gol en el Multiusos San Lázaro**. Aquel gol ante el Compostela. Uno de los mejores goles de la historia.

Ronaldo Nazario acabó marchándose al Inter de Milán un año después de su fichaje por unas cifras de traspaso récord de la época. Los italianos abonaron la cláusula del brasileño: 4000 millones de pesetas. El FC Barcelona volvía a quedarse sin un referente brasileño y se fijó en otro joven que empezaba a despuntar en Europa, mas concretamente en Galicia, en el Deportivo de la Coruña y al que ya se habían enfrentado esa temporada. Ese chico era Rivaldo y fichó por el FC Barcelona en otro traspaso récord: los culés abonaron la cláusula de rescisión al Depor que casualmente era de la misma cuantía que la de su predecesor Ronaldo.

Rivaldo estuvo cinco años vistiendo la camiseta blaugrana convirtiéndose en un emblema del equipo culé en una de las épocas más difíciles del club. No tenía la calidad y definición de Ronaldo, el talento de Romario ni la magia de Ronaldinho pero consiguió convertirse en el mejor jugador del mundo e iluminar al equipo en sus momentos más grises. Díscolo y a la vez talentoso. Individual dentro de un juego colectivo. Nunca encajó en un sistema táctico pero siempre destacó en los encuentros por su posición anárquica en el campo. Una de las piezas más desequilibrantes de la historia fuera de un sistema colectivo. Rivaldo fue el FC Barcelona y por él, el equipo culé continuó ganando títulos.

Su inicio no pudo ser mejor: en su primer año consiguió el doblete y al año siguiente volvió a revalidar el título de liga. En esa segunda temporada en Can Barça, Rivaldo fue nombrado Balón de Oro. Tras los dos primeros años, su relación con su entrenador Louis Van Gaal, que no había sido la mejor hasta ese momento, empeoró. El holandés siempre fiel a un sistema táctico rígido e inflexible y el brasileño… tan brasileño. «No encajaba en el ecosistema del Barça y menos en un equipo riguroso tácticamente como el de Van Gaal” así lo definió Ramon Besa, redactor jefe de el diario El Pais en Barcelona.

Rivaldo dejó para el recuerdo otro de los momentos más icónicos de la historia del club culé: aquel gol de chilena ante el Valencia en el último minuto que valía una clasificación para la Champions League. Sí, para la Champions. El FC Barcelona pasaba por un mal momento y Rivaldo lo mantuvo a flote. Las lesiones y los continuos enfrentamientos con el técnico holandés provocaron la marcha de Rivaldo a Milán en 2002. Cinco años y 130 goles fue el legado de Rivaldo. Un legado que al año siguiente continuó el cuarto en discordia, la sonrisa del fútbol y aquel que hizo del juego libre un nuevo estilo colectivo de juego: el Jogo Bonito. En 2003 aterrizaría vía Paris, Ronaldinho Gaúcho. Aquel que cambió la historia reciente del Barcelona.

Ronaldinho fue algo especial por sus regates, sus goles, su manera tan característica de jugar y disfrutar el fútbol. Su sonrisa. El ganador del Balón de Oro 2005 dejó momentos para el recuerdo en un terreno de juego que perduran en la memoria de los que aman este deporte. Ese baile con el balón en su gol en Stamford Bridge en Champions League. El gol que causó un terremoto en su debut en el Camp Nou contra el Sevilla. Esa falta que silenció a Inglaterra en los cuartos de final de un Mundial de Corea y Japón en el que saldría como vencedor. Aquella carrera en el Santiago Bernabéu que acabó en ovación de los aficionados del eterno rival. Ronaldinho fue un jugador diferente, único y especial. Por estas razones Ronaldinho fue elegido el primer STELLARS, el primer jugador en dejar su huella en una obra de arte y en un objeto de coleccionismo que está a la venta en la web de Stellars.

En Barcelona, Ronaldinho se convirtió en el mejor del mundo, cambió el paradigma del juego del Barcelona, volvió a posicionar al equipo en Europa y llevó al equipo culé a ganar su segunda Champions League en la cual fue nombrado mejor jugador del torneo. Ronaldinho fue la chispa que necesitaba el Barcelona, dejó un legado en su sonrisa y su manera tan característica de jugar al fútbol y dejó otro legado futuro: un relevo que continuaría su huella en el Barcelona, esta vez no sería un brasileño, sino un argentino, nada más y nada menos que Leo Messi.

La huella de la R brasileña. Los cuatro brasileños que cambiaron la historia del FC Barcelona. Cuatro magos que hicieron al Barcelona más grande. Los cuatro talentos que deleitaron al mundo del fútbol en el Camp Nou. Cuatro de los mejores jugadores de la historia que dejaron una senda dorada en la historia culé.

Relacionado

Frank Beckenbauer levantando la Copa del Mundo
Blog

Frank Beckenbauer: el legado del kaiser

Franz Beckenbauer se erigió en una leyenda que los transcendió todo. Estas grandes estrellas tienen el poder y la capacidad de cambiar la dinámica de un club y de una selección y marcar una época en el fútbol mundial. Y el gran mérito del Kaiser es que lo hizo desde la posición más complicada de todas: la defensa.

Leer Más

¿Quieres saber más?