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Marcus Rashford y el teatro solidario de los sueños

La UNESCO defiende que el deporte sirve como motor de cambio, desarrollo e igualdad. Dice la organización que el deporte es uno de los instrumentos que, con menor coste,  se obtiene grandes impactos sociales dentro de los proyectos humanitarios y en la lucha contra la pobreza. En ese apartado Marcus Rashford, delantero inglés del Manchester United, es uno de los principales actores del cambio dentro del panorama futbolístico actual. Sus orígenes han marcado el legado que está dejando.

Unos orígenes humildes situados a más de 8km de donde actualmente Rashford cada fin de semana se convierte en el personaje principal de la obra del Manchester United: Old Trafford, o más románticamente conocido como el “teatro de los sueños”. A 8 km del estadio de los “red devils”, al sur y a las afueras de la ciudad industrial de Manchester está el barrio de Wythenshawe, uno de los barrios más marginales del área metropolitana de la ciudad inglesa. Allí se crió nuestro protagonista.

Para comprender el nivel de implicación social de Marcus tenemos que remontarnos a ese sector de Manchester. Un barrio marginal formado por viviendas de protección oficial, el área con mayor tipo de estas viviendas en europa, y con la mayor tasa de delincuencia y pobreza en Reino Unido. Rashford es el hijo menor de cinco hermanos que fueron criados solamente por su madre Melanie en ese suburbio del sur de Manchester.

La madre de Rashford tuvo que diversificarse, buscar varios empleos para poder criar y dar de comer a sus hijos. Buscó otro trabajo los fines de semana, para poder complementar su sueldo de la semana ya que cobraba el salario mínimo y así no podía alimentar a sus hijos. Y aún así no le llegaba y había varios días que ella misma tenía que no comer para que sus hijos sí lo hicieran. De todo esto fue consciente Rashford en su juventud, conocedor de que si no había comida en la mesa no era por falta de esfuerzo de su familia, sino de una causa mayor: de un problema intrínseco en la construcción de la sociedad y su sistema.

Melanie tenía un objetivo, veía el potencial futbolístico que tenía su hijo y quiso por todos los medios que entrase en alguna academia de fútbol de la ciudad para que pudiera desarrollarse de una manera adecuada, con una alimentación balanceada y con un ambiente alejado de los problemas del barrio donde se estaba criando. Por eso insistió e insistió y Rashford acabó entrando en la academia del Manchester United con la edad de 11 años aunque el acceso era para mayores de 12. Melanie lo había logrado: había conseguido un futuro para su hijo.

La aventura de Marcus Rashford con el Manchester United y con el fútbol comenzaba a escribirse. Con 18 años debutaba con el primer equipo en un partido de vuelta de la primera ronda eliminatoria de Europa League ante el Midtjylland. Anotó dos goles lo que le permitió ser el goleador más joven del Manchester United en competición europea (récord que le arrebató Mason Greenwood en 2019). Tres días después de su doblete, se estrenaba en liga ante el Arsenal, donde volvió a marcar dos goles y dio una asistencia para dar la victoria a los Red Devils. Debutó con la selección nacional y a los dos minutos de entrar ya había anotado su primer gol como internacional a los 18 años convirtiéndose en el tercer jugador más joven en anotar con la absoluta solo por detrás de Michael Owen y Wayne Rooney. Un chico tocado por una varita. Y que en la actualidad, con 23 años, es la estrella, el número 10 de su equipo de toda la vida, el Manchester United.

MANCHESTER, ENGLAND – OCTOBER 20: Marcus Rashford of Manchester United in action during the Premier League match between Manchester United and Liverpool FC at Old Trafford on October 20, 2019 in Manchester, United Kingdom. (Photo by Matthew Peters/Manchester United via Getty Images)

Un chico negro, de familia extranjera, criado en los suburbios de Manchester siendo el heroe de media Manchester y gran parte de Inglaterra. Pero la historia y el legado de Marcus Rashford es mucho mayor y va más allá del fútbol. Rashford tenía una idea clara en su cabeza: que ningún niño de Inglaterra pasase las penurias y el hambre que pasó su familia para que él llegase a donde ha llegado. Una vez que se hizo nombre en la Premier League, utilizó su influencia para ayudar y ser el altavoz de ese sector desfavorecido que apenas tiene voz en la sociedad:

“Como hombre negro que viene de una familia pobre en Wythenshawe, Mánchester, podría haber sido solo otro número en las estadísticas. En lugar de eso, gracias a la generosidad de mi madre, de mis entrenadores, mi familia y mis vecinos, las únicas estadísticas con las que se me asocian son goles, partidos jugados y convocatorias con la selección. Sería una injusticia para mi familia y para mi comunidad si no usara mi voz y mi plataforma para luchar contra esto”.

Su cruzada para paliar y vencer el hambre infantil empezó en el fatídico marzo de 2020 en el pleno auge del Coronavirus. Las escuelas de Inglaterra cerraron y todos esos niños con menos recursos, como fue una vez Rashford, se quedaron sin las ayudas que el estado daba a los colegios y a las familias para alimentarse. El delantero inglés protestó y combatió esta desigualdad por sus redes sociales hasta que consiguió marcar su primer gol al gobierno conservador de Boris Jonhson: comida gratis para los jóvenes más desfavorecidos. Además se alineó con la ONG Fareshare que se encargaba precisamente de ser un banco de alimentos para esas familias desfavorecidas.

La segunda victoria de Marcus Rashford al gobierno se produjo meses después. Publicó una carta desgarradora en redes sociales para que no se suspendieran las ayudas en verano. El gobierno no tuvo más remedio que volver a ceder ante el apoyo masivo que recibió por parte de la opinión pública, el mundo del fútbol en particular y el mundo deportivo en general.

Rashford conocedor que esa era una solución temporal y superficial comenzó a planificar una estrategia para paliar el hambre infantil desde sus raíces: el principal objetivo era exigir financiamiento por parte del gobierno a los programas de alimentación gratuita o una acceso más sencillo a una alimentación correcta para los estudiantes de familias con menores recursos.

En octubre su iniciativa, que ya contaba con una cadena en sus propias redes sociales para promover sitios donde ofrecían comida gratuita, llegó al parlamento de Westminster por medio de una propuesta del partido laborista. El partido conservador, actuales líderes de la política británica liderados por Boris Johnson, rechazó la propuesta. Rashford presionó y rápidamente contestó con una carta en twitter que no tardó en hacerse viral.

Esa carta tuvo mucho peso y el partido conservador tuvo que volver a recular y aceptar una subida sustancial en la partida de dinero público para combatir la pobreza y el hambre infantil en Reino Unido. Tras esto, la Reina de Inglaterra le convirtió en Miembro del Imperio Brítanico, el mayor reconocimiento que se le puede dar a un británico

Días después, tras una victoria ante el Everton, el delantero inglés dio a conocer que había mantenido una charla por teléfono con Johnson sobre el tema. La iniciativa de Marcus había llegado al primer ministro y había llegado a toda Inglaterra. El chico de Wythenshawe había marcado el gol más importante de toda su carrera: un gol al hambre infantil.

A las buenas personas solo les ocurren cosas buenas. Y a Marcus Rashford la vida aún le debe muchas más noches de gloria.

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