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Los capitanes de Silvio

Silvio Gazzaniga fue un escultor y orfebre italiano, que trabajaba en la empresa GDE Bertoni fabricantes de trofeos y medallas, en Milán, Italia, la compañía era conocida como Bertoni de Milán.

Silvio nació en Milán el 23 de enero de 1921, estudió en la escuela de arte de Lombardía, en la “Escuela  Humanitaria De Artes Aplicadas”, y en la “Escuela Superior de Arte” en el Castillo Sforzesco donde estudió las ramas de arte que lo especializó como orfebre y joyero.

La producción más famosa de esta compañía es el trofeo de la Copa Mundial de la FIFA, realizada en 1971 después de ganar un concurso internacional.

La FIFA entregó el trofeo primigenio, la Copa Jules Rimet, en propiedad a Brasil tras ganar su tercer Mundial en 1970. Por este motivo, el diseño actual data de principios de 1972, cuando la federación internacional convocó un concurso al que se presentaron 53 diseños de artistas de siete países distintos.

Ganó la propuesta del italiano Silvio Gazzaniga que también ha sido autor del diseño de la Copa de UEFA denominada actualmente Europa League. 

Su diseño representa a dos figuras humanas sosteniendo la Tierra como símbolo de la alegría y la grandeza del deportista en el momento del triunfo.

La producción fue encargada a una empresa transalpina, la joyería GDE Bertoni de Milán, que hoy en día sigue encargándose de la conservación del trofeo antes de cada final.

La copa creada en 1971, se comenzó a trabajar de inmediato. Dadas las dificultades que Gazzaniga encontró en la preparación de bocetos  que pudieran mostrar la belleza que tenía en su imaginación, le interesaba mostrar la fluidez del diseño, y para eso tuvo que crear un modelo de plastilina y un yeso. La belleza simbólica y la calidad fotogénica del diseño de Silvio Gazzaniga le hizo ganar el concurso. Dando la FIFA su aprobación a la copa de 18 kilates, que fue inmediatamente lanzada en enero de 1972.

La copa fue realizada con el método de la cera perdida, igual que muchas otras obras fabricadas por este método en la antigüedad. Realizada sólidamente en oro de 18 kilates, pero con un hueco en su interior pesa 6 kilos y 142 gramos, con una altura de 36,8 cm.

Cinco de estos kilogramos son oro puro, y su precio ronda los 150.000 euros.

Indiscutiblemente, el valor del trofeo más valioso del mundo del deporte es mucho mayor y está valuada en 20 millones de dólares

Además posee una base de 13 cm de diámetro, esta base está compuesta por dos franjas o bandas de piedra Malaquita, y en su lado inferior o base están inscritos los países que ya han salido campeones. Esas bandas de malaquita debido al corte de la piedra la convierten en una pieza única e inigualable.

Como curiosidad hay que destacar que el equipo campeón únicamente tiene el trofeo en sus manos durante unos instantes en la ceremonia que tiene lugar después de la final. De hecho, hoy en día no se contempla su concesión en propiedad, por lo que la FIFA mantiene de forma permanente el trofeo origina en su poder y entrega al campeón una réplica (copia del original) de metal bañado en oro que custodia durante los cuatro años siguientes. 

El aficionado tiene grabado a fuego el momento en que el capitán de la selección ganadora levanta el trofeo de la Copa del Mundo de Fútbol. Es una fotografía que pertenece al imaginario colectivo del país ganador, un instante único en la historia del deporte rey. Un capítulo que nos gustaría haber revivido en Brasil o en Rusia pero que, desgraciadamente, tendremos que disfrutar desde otra perspectiva y ver cómo se la llevan otros. Ese momento mágico, único, queda reservado para los capitanes de cada selección que disputan los mundiales de fútbol. Ningún capitán ha repetido a lo largo de la historia, un momento protocolario, un instante que queda para la leyenda de un país y que contemplan millones de aficionados a lo largo y ancho del planeta.

Después de haber sido elevado por los nuevos campeones del mundo en Moscú en el último Mundial de Rusia disputado, el Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA ha vuelto a su hogar en el Museo del Fútbol Mundial de la FIFA en Zurich, a la espera de las manos del próximo capitán de Silvio que consiga alzarla al cielo de gloria futbolística.

Con el nuevo diseño, 11 han sido los capitanes que lo han levantado, dejando su legado y la huella de sus manos en la copa. Son los capitanes de Silvio:

1974 – Franz Beckenbauer (Alemania)

1978 – Daniel Pasarella (Argentina)

1982 – Dino Zoff (Italia)

1986 – Diego Armando Maradona (Argentina)

1990 – Lottar Matthaüs (Alemania)

1994 – Dunga (Brasil)

1998 – Didier Deschamps (Francia)

2002 – Cafú (Brasil)

2006 – Fabio Cannavaro (Italia)

2010 – Iker Casillas (España)

2014 – Philipp Lahm (Alemania)

2018 – Hugo Lloris (Francia)

Pero en la historia del fútbol quedará siempre en el recuerdo su primer gran capitán, el primero que dejó su huella en ella, Silvio Gazzaniga, su creador, para legado del fútbol y de todos los que lo hacen grande. Grazie Silvio!!!

Juanjo Vila (Director Fútbol Táctico / Entrenador UEFA Pro)

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