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KOCSIS, el legado del mejor cabeceador de la historia.

Sándor Kocsis Péter fue un futbolista húngaro integrante de la mítica selección húngara que recibió el apelativo de los magiares mágicos siendo considerado uno de los mejores delanteros centro de la historia del fútbol y del FC Barcelona.

«Nunca ha habido nadie mejor con su cabeza»: Gusztáv Sebes, entrenador de los legendarios Magiares Mágicos. Kocsis es una verdadera historia de fútbol, un jugador mítico, pero marcado por un estadio: el Wandkorf de Berna.

El fútbol actual echa de menos a los grandes rematadores de cabeza. Una especie en peligro de extinción, que ha ido desapareciendo al mismo tiempo que se imponía el falso nueve. El mejor de todos en este bello arte puede que sea Sandor Kocsis, ‘cabeza de oro’, como le bautizaron sus compañeros. «Nunca ha habido nadie mejor con su cabeza», dijo Gusztáv Sebes, entrenador de los legendarios Magyars Mágicos, la final selección que llegó a la final de la Copa Mundial de la FIFA de 1954. «Tenía un gran salto y la combinación de fuera con precisión absoluta». 

Sandor Kocsis fue el máximo goleador del Mundial de 1954, con 11 dianas en 450 minutos de juego. Era el artista que mejor iba por alto del fabuloso ataque de Hungría; una selección inolvidable que sólo iba a perder un partido en seis años. Un gigante rematador de cabeza a pesar de su modesta estatura, 1.77 m. ¿Cómo lo conseguía? Kocsis tenía un auténtico don para ir a buscar los balones más altos, a los que remataba con la frente con una potencia poco frecuente. «Mi juego de cabeza debió de nacer al mismo tiempo que yo. No creo que eso se pueda aprender», respondía cuando se le preguntaba sobre su extraordinaria forma de marcar los tiempos. Kocsis nació el 21 de septiembre de 1929 en Budapest. Su padre le inyectó el ‘veneno’ del fútbol desde pequeño. Fue futbolista, pero su carrera se truncó tras ser herido en la pierna en la I Guerra Mundial. Sus esfuerzos se vieron reflejado en su hijo, talento puro. Ganó su primer título en 1949, con el Ferencvaros. Lo hizo con 19 años de edad, antes de unirse a Puskas, Bozsik y Czibor para defender la camiseta del Honved, con el que se adjudicaría tres nuevos trofeos (1952, 1954 y 1955). Un personaje, con un carácter humilde y modesto. Ofreció un automóvil nuevo por un fanático y empresario mientras se encontraba en el Budapest Honvéd FC, se negó cortésmente, y en lugar de eso eligió a su compañero de equipo László Budai que describió como «un banger absoluto».

Kocsis era uno más de las joyas del ataque de Hungría; seguramente, el mejor complementado y más talentoso de la historia del fútbol. Sí, Czibor, Kocsis, Hidegkuti, Puskas y Toth se mantuvieron invictos con su selección durante cuatro años y 33 partidos (29 victorias, 4 empates y 144 goles a favor) antes de inclinarse, ante la sorpresa general, en la final de la Copa Mundial de la FIFA. Justo el partido que no había que perder
 Así, esta armada magiar hizo temblar a todo el mundo cuando llegó a Suiza con la vitola de su título olímpico en 1952, o de su histórica victoria de 1953 contra Inglaterra en Wembley (3-6). En cada uno de sus triunfos, Sandor Kocsis, quien sumaría finalmente 75 tantos en 68 partidos internacionales, tuvo un papel decisivo. Los partidos del Grupo B confirmaron de inmediato el poderío de Hungría, que endosó un 9-0 a la República de Corea con tres dianas de Kocsis. Seguidamente, los mágicos magiares dejaron su impronta al obtener un espectacular 8-3 contra la selección de la República Federal de Alemania (Kocsis marcó 4 goles). Con 7 tantos en 2 encuentros, el interior derecho húngaro se hacía así con una opción casi definitiva sobre el título de máximo goleador.


El partido de cuartos contra Brasil, el 27 de junio en Berna, considerado como una final anticipada, dio lugar a una auténtica batalla campal (con tres expulsados y una increíble pelea generalizada tras el pitido final), pero Kocsis volvió a salir bien parado, al conectar dos cabezazos decisivos para la victoria (4-2). De hecho, fue en la semifinal contra Uruguay, defensor del título e invicto en las fases finales desde la creación de la Copa Mundial de la FIFA (10 victorias y 1 empate) donde Sandor Kocsis iba a disputar el partido más completo de su carrera. Así, estuvo en el origen del primer gol, donde dio un pase decisivo de cabeza para Czibor, a centro de Hidegkuti. Después, en una prórroga épica (a la que se llegó con 2-2), alojó en el fondo de las mallas dos nuevos testarazos victoriosos; el primero, a centro de Budai (109′) y el segundo tras un servicio de Hidegkuti (117′). En ambas ocasiones, fue a elevarse a gran altura en el cielo de Lausana en busca de un balón que parecía inalcanzable. «Cuando tenga una larga barba blanca, seguiré hablando de Kocsis, el hombre que apuntilló a Uruguay gracias a su juego de cabeza único en el mundo», señaló en los vestuarios el arquero uruguayo Roque Máspoli, lleno de admiración.

A partir de ahí, la final contra Alemania, en el Wandkorf de Berna, podía antojarse un mero trámite. El comienzo del partido confirmó esa impresión: Hungría iba ganando 2-0 al cabo de 8 minutos, gracias a los tantos de Puskas (al aprovechar un balón mal despejado por el guardameta alemán Toni Turek, tras un potente disparo de Kocsis) y un segundo de Czibor. Sin embargo, el encuentro volvía a empezar de nuevo en el minuto 19, en que los alemanes lograron enjugar su desventaja (2-2). Una vez más, Kocsis iba a ser el héroe del partido, pero esta vez maldito. Primero, en el minuto 57, tras un pase de Toth, su potente remate de cabeza se estrelló en el travesaño. Después, en el minuto 85, se dejó arrebatar el balón por Schäfer, y el contraataque concluyó con el gol del título para Alemania, marcado por Rahn. Fue la derrota más amarga en la historia de Hungría, y una de las más imprevistas en los Mundiales. Como la ‘Naranja Mecánica’, los Magiares Mágicos fueron reyes sin corona.

La vida de Kocsis cambió dos años más tarde después de esa derrota. Los tanques soviéticos entraron en Budapest cuando el Honved estaba disputando una eliminatoria de la Copa de Europa ante el Athletic. Las estrellas de aquel plantel dudan entre regresar a su ocupada tierra o convertirse en nómadas profesionales en busca de un nuevo equipo. Kocsis, siguiendo a las otras estrellas del equipo, decide no volver para pasar un año en blanco. Finalmente recala en las filas del Young Fellows suizo, donde juega una campaña. Después, Ladislao Kubala, amigo siempre dispuesto a los favores hacia la gente querida, lo recomienda a la directiva azulgrana, que lo ficha en compañía del propio Czibor.Sandor Kocsis se exilió a Suiza y luego a España. Allí iba a dar días de gloria al FC Barcelona, con el que ganó un título de liga, dos Copas de España y una Copa de Ferias

En 1960, el equipo blaugrana de Herrera fue heredado por Broćić. El Barcelona estuvo a segundos de la eliminación en las semifinales de la Copa de Europa, pero Kocsis se impulsó entre dos defensas de Hamburger SV para forzar un partido de desempate con otro gol de cabeza. La historia quiso que Kocsis regresara al Wandkorf de Berna para disputar una final de la Copa de Europa contra el Benfica. Una vez más, cayó derrotado por 3-2, después de meter un gol y rematar al larguero. Su cabezazo en la final fue, por desgracia para él, no tan crucial. El SL Benfica se recuperó para ganar 3-2, un segundo golpe para Kocsis en el estadio donde perdió la final del Mundial.

Finalmente, Kocsis colgó las botas en 1965, con 36 años de edad. Kocsis probó suerte como entrenador en el Hércules, pero prefirió aislarse del fútbol para dedicarse a la restauración en Barcelona, donde fijaría su domicilio familiar. Por desgracia no le acompañó buena salud con la que gozar de la existencia en compañía de su esposa y tres hijos. Primero, la amputación de un pie; más tarde una leucemia; y finalmente, el ya letal cáncer de estómago destrozó su tiempo de retiro hasta su fallecimiento, el 22 de julio de 1979. Sus retos mortales llegarían a Hungría en 2012, recibido como héroe nacional. Cientos de aficionados húngaros abarrotaron la Basílica de San Esteban de Budapest para honrar a uno de esos Magiares Mágicos que maravilló al mundo en los años 50. 

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