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La otra cara del fútbol

Entrevista a Pablo de la Chica, director de «The Other Kids»(2016)

Hay historias que merecen la pena narrar y dar a conocer. Relatos que transmiten, ayudan y sirven para concienciar y dar una perspectiva mayor de una realidad que parece lejana, pero que está sucediendo en estos momentos. Esta es la pequeña historia de un chico, Reagan, que tenía un sueño: ser futbolista. Un sueño que en Uganda se transforma en algo mucho mayor.

Esta es la historia que nos cuenta Pablo de la Chica en The Other Kids. Un relato que no era la idea inicial, y así nos lo explica en esta entrevista, pero que en cuanto aterrizó en ese vertedero enfrente del Estadio Nacional Nelson Mandela y vio la historia real, la que estaba ocurriendo en ese momento, su perspectiva cambió. Como cambia cuando finalizas esta pequeña historia donde el fútbol es el único reducto de libertad para estos chicos.

Pocas piezas audiovisuales pueden recoger e identificar mejor los valores del fútbol. Valores que están intactos cuando un niño o niña juega con el balón. The Other Kids del director español Pablo de la Chica muestra la otra cara del fútbol: la auténtica y más emocional.

¿Cómo surge la idea de crear «The Other Kids»?

Pablo de la Chica: Yo he jugado a fútbol desde pequeño. He jugado con jugadores internacionales como Fernando Torres y Juan Mata. Mi amor por el fútbol era total, pero me rompí los ligamentos cruzados de la rodilla con 15 años y tuve que dejarlo. En ese momento se me abrió otra puerta. Mi otro mundo era el cine, quería ser actor, entonces pasé siete años actuando en España para acabar dando el salto al otro lado del charco. La vida me llevó a Toronto.

Pasé unos cuantos años en Toronto, pero el fútbol volvió a aparecer en mi vida. Siempre llevó un cuaderno donde apunto cosas esté donde esté en el mundo. Entonces abrí uno de esos cuadernos que me regaló una gran amiga y en la primera entrada que tenía de 2007 era un recorte del diario Marca que aparecía unos niños de la guerra que habían ido al Camp Nou. Era el avance de la historia de Papira. Yo siempre he estado muy vinculado a estas causas sociales y me dio por pensar que esto estaba uniendo mis dos mundos: el fútbol y el cine. No me lo pensé dos veces y volví a Madrid.

Aterricé en España, hablé con mi representante para contarle que voy a empezar a dirigir, a montar una productora y a pedir un crédito en el banco para costeármelo. Me lancé cómo un kamikaze a buscar a Papira a Uganda.

La primera historia de The Other Kids era Papira.

Viajo días antes que mi equipo. A mí no me gusta ir a hoteles, sino que me gusta quedarme en sitios cercanos donde va a estar el personaje y donde va a discurrir la historia y me encontré con el vertedero. Una imagen tan potente porque desde allí se veía el estadio Nacional de fútbol de Uganda. Justo ahí mi asistente me cuenta que hay un equipo de fútbol que está destacando en el vertedero. Voy y veo a un chaval enano con una camiseta de Fernando Torres que se iba de todo el mundo con unas botas rotas. Era Reagan.

«Era un vertedero donde desaparecían niños. Zona de tráficos de niños…El olor a plástico tóxico quemado…»

¿Cómo haces para saber captar las cosas «importantes» que te pueden llamar la atención dentro de un entorno donde todo te llamaría la atención?

A nivel artístico siempre nos dicen: tienes que estar atento. No puedes estar obcecado en una historia, tienes que observar a su alrededor porque pueden existir cosas más interesantes. Juanma, nuestro editor, me decía atento porque van a pasar cosas que tienes que ser muy rápido para verlas y todo depende de ti.

Pusieras donde pusieras la cámara te valdría. Confiaba en el criterio de mi equipo. Reagan con cinco años destacaba. Era increíble. Regateaba muy bien. Controlaba, miraba y decidía bien. Era descarado jugando al fútbol y él no sabía que le estaban mirando. Le veo con la camiseta de Torres, empezamos a hablar sobre su ídolo y ahí empieza The Other Kids.

Aparece Reagan a un nivel diciendo «aquí estoy yo». Te cuento mi historia. Mi madre me abandona. Duermo en el vertedero. Al día siguiente conozco a Anthony, porque no estaba en ese primer partido, y fue un personaje increíble para mí. Empecé a hablar con él de lo que yo venía a rodar y claro, todo el mundo conocía Papila, porque esa selección de chavales ya habían sido famosos.

Reagan con el Estadio Nacional de Uganda de fondo (The Other Kids)

Todo estaba conectado, pero me interesó más Reagan. Entonces ahí empecé a entender la importancia del fútbol para que fuese el vehículo para poder estudiar. Porque esa beca para estudiar lo abarca toda. Si no la tiene, no solo es que no estudie, es que puede que no coma o que solo tenga una sola comida al día. Por eso el fútbol para ellos lo era todo.

¿Cómo vivían ellos el fútbol: desde la pasión del deporte o por qué se daban cuenta de la importancia que tenía a la hora de afrontar su futuro?

Lo vivían primero desde la pasión a unos niveles que era desorbitados. Yo he dormido en esa casa con ellos y a mí personalmente me tocó bastante. De repente estabas por la noche hablabas con un chaval y este te contaba que no entendía por qué la selección de España a veces ponía doble pivote con Busquets y con Xavi y te quedabas mirándoles como diciendo no sabes leer pero…

Y de repente muchos de esas noches a veces nos íbamos a ver los partidos de la jornada. Claro, no tenían electricidad entonces nos íbamos a buscar una zona en la que ponían los partidos por televisores y de repente veías a todo el mundo pendiente de la televisión viendo varios partidos a la vez. Era increíble veían de todo… liga italiana, austriaca y española. Daba igual. La cuestión era ver fútbol.

Y bueno, cuando jugaban las selecciones, España o el Real Madrid era como un desfase. Era EL evento. Tenían la misma sensación de ver una final de Champions constante. Yo sentí que era el fútbol base que yo había aprendido desde pequeño: esa pasión por el fútbol. El balón mikasa, el campo de tierra. Balones que no va a rematar nadie, el balón que bota irregular, esa herida en la rodilla. Esa sensación de volver a mi infancia y a mi amor por el fútbol.

Reagan y sus compañeros yendo a disputar un partido (The Other Kids)

Yo hice una especie de distanciamiento con el fútbol. Yo vivía por y para el fútbol y acabé llegando hasta a un nivel de odiarlo. Pero al verles, dame cuenta de lo que estaba viviendo… estos chavales, en cierto modo, son muy parecidos a la sensación que yo tuve de pequeño, pero incluso más superior. Lo aman de verdad.

¿Se puede decir que conectaste con el fútbol otra vez?

Digamos que reconecté con mi lado de niño y con esta sensación de amar el fútbol. Tenían todos los valores reales del fútbol como deporte. Pensaba: «esto es la verdad. Este es el fútbol. No son las grandes liga. Están amando el fútbol, lo están disfrutando, están discutiendo sobre fútbol y entender que ese mismo deporte les ha unido y que esa misma pasión les podía solucionar la vida, en cierto modo, para poder llegar al graduado escolar gracias a las becas…

Para ellos el fútbol es el agua, ya no sólo porque les alimenta, sino porque les da vida.

Entendí que había muchísima historia ahí. Llamó a Juanma, mi editor, y digo voy a cambiar toda la historia.

Entonces yo cuento la primera historia. Englobo el encontrarse, esa primera beca. Ese primer partido, vuelvo a Madrid y digo… ya tengo el documental. Luego viene todo el problema grande real que te encuentras cuando llegas otra vez a Europa: un coproductor que te birla el dinero de una televisión, un juicio… hubo un momento que la película estuvo a punto de tambalearse.

Entonces estoy con Juanma en Madrid y me llama Anthony diciendo que les han robado las becas y les han dejado en la calle. Es la mitad de la película.

Entonces, claro, yo se lo digo a Juanma. Nos quedamos callados un día y medio y yo pensé: «tengo un compromiso. Tengo un compromiso real con la historia. Estoy implicado y me dije esto lo tengo que contar». Tuve todas las peleas del mundo. Pedí dinero a todos mis amigos y pedí otro crédito al banco, todo para volver a Uganda y grabar la parte final de la película.

Instantes antes de comenzar un partido (The Other Kids)

Fuimos un equipo de guerrilla a darlo todo y salió bien.»

En el documental aparecen varios futbolistas como Fernando Torres, Juan Mata…¿Cómo fue el proceso de contar con varios futbolistas de primer nivel en el documental?

Yo no iba a dejar bajo ningún concepto que ningún futbolista se acercase a limpiarse su imagen ni diese un solo céntimo. Eso era una condición obligatoria en el proyecto, porque se acercaban. Y yo publicidad gratuita no hago nadie porque tengo que salvaguardar el producto al extremo para contar la historia.

Cuando el proyecto estaba preparado, estaban Sergio Ramos, Fernando Torres, Yaya Toure… Didier Drogba no puede porque está en Montreal pero intenta ayudar… y cuando ves que hay movimiento, el proyecto está arrancado empiezan aparecer x personas para entrar. Ahí fui tajante y dije que no: la historia es la historia. Hubiera sido más fácil para las ventas pero yo tenía un compromiso.

La historia de Reagan les daba igual, solo venían por el lavado de imagen.

Nosotros siempre hemos querido cuidar de The Other Kids. En él se habla desde un punto de vista concreto sobre la importancia del fútbol base y sobre la educación. Son chavales que tienen un sueño y es salir adelante. O sea, nunca había la intención de «voy a vender y voy a vender la historia de Reagan».

Los chavales de allí solo tienen el fútbol como una de las pocas salidas educativas y de futuro. ¿Hasta qué punto son importantes las escuelas de fútbol en África y cómo funcionan?

Hablar de escuelas de fútbol en África es muy complejo. Básicamente consiste en que si la escuela tiene reconocimiento porque es una escuela que gana títulos, todos los padres van a querer llevar al niño allí, hay padres más pudientes que sí pueden pagar la cuota. Entonces se nivela, la escuela crece y se transforma en un business educativo. Mejores instalaciones, pueden dormir más niños, pueden ser mixtos, puede crecer…

Por eso la inversión en que tu equipo de fútbol funcione es importantísimo.

Conjura antes de un partido (The Other Kids)

Yo sigo pagando la educación de Reagan y además estuve pagando la beca de varios chavales durante años. Tienen muy poco dinero y si llega un club con dinero, al equipo no le supone nada y los resultados pueden ser espectaculares.

Claro, los clubes europeos tienen mucho más que ganar que perder con una mínima inversión. ¿Son muchos los clubes que tienen una base, escuela u ojeadores trabajando en estas zonas?

Un ejemplo sería el Chelsea, el Olympique de Marsella o el Olympique de Lyon. También hay varios clubs que tienen acuerdos para fichar como el Chelsea que viene porque hay inversores africanos y aparte está el tema colonial inglés. La liga inglesa tiene mucho más jugador africano que el resto porque la Premier ha demostrado que invertir mucho en África da resultados y, además, la gente apoya más allí que a ninguna otra liga.

Allí en África le preguntas a alguien: ¿de qué equipo eres? Y te contestan: Del Atlético Madrid, vale muy bien pero del Atlético Madrid y del Arsenal. O sea, te puntualizan… yo apoyo a este equipo y a este otro. Te lo dejan claro. No son de dos equipos. Ellos tienen su club inglés y luego el otro club. Una anécdota curiosa que me pasó, yo recuerdo un chaval que me dice «yo soy del Udinese» y yo claro habré visto un partido del Udinese en la Uefa o en algún resumen pero no he visto un partido suyo en mi vida. Y te quedas descolocado.

África sería una superpotencia muy peligrosa en todo, porque tienen unos niveles astronómicos de jugadores.

Hay un tema realmente interesante en África con las camisetas de fútbol La falsificación de las mismas marca el estatus social. Allí vas a ver camisetas del Barcelona, de la Selección española, del Chelsea, del Arsenal, del Manchester… alguna de la Juve, alguna del Atlético de Madrid pero no va a ser nunca del Real Madrid. Porque la copia de la camiseta del Madrid es tan cara que ya de por sí hacer una falsificación de la camiseta significa que estás en otro estatus social. Te ven como si fueras un «pijo» salvando totalmente las distancias.

Pero el tema de las camisetas va más allá y te puede salvar la vida. En la pre-producción cuando voy a buscar a Papila yo me salvo de que nos peguen un tiro los militares al pararnos en un control en la frontera con Sudan en zona de Al Qaeda porque llevaba la camiseta de España. Días atrás había hecho una entrevista al Daily Monitor sobre futbol base español. Por suerte allí son locos del fútbol, viven por y para el futbol porque es una de las únicas herramientas con las que pueden salir. Y a nosotros nos salvó por eso.

El fútbol allí es casi una cuestión de vida o muerte. ¿Qué nivel de importancia tiene el fútbol en los chavales africanos?

Yo creo que el fútbol como deporte es un vehículo para escapar. Los artículos 31 y 32 de los derechos humanos del niño hablan sobre que un niño necesita jugar para ser niño. El momento que el niño no tenga esparcimiento y no juega, deja de ser niño y pasa a la vida adulta. Si tú eliminas psicológicamente el juego de un niño, este se transforma en un juguete roto cuando se hace mayor. La única manera, la única salida y el único deporte que existe allí es correr o el fútbol.

Campo de fútbol al lado del vertedero (The Other Kids)

No hay otra cosa. Entonces para ellos el fútbol es su momento. Yo me sentí como, hablándolo con Papila, que nos daban ganas de jugar al fútbol a nosotros. Te quedas también con esto, con este fútbol base de verdad. Esa sensación de antes que te tenía que llamar tu madre para subir y dejar de jugar al fútbol.

Esto es lo de verdad. Esto es el fútbol de antes. El fútbol ahora es para mi mercado puro y duro. Y la esencia del jugar, del pasártelo bien, de los valores de equipo, de todas esas cosas que realmente el fútbol tiene se están diluyendo de una manera tan rápida que en cierto modo tienen culpa las grandes figuras y actores del deporte rey.

¿Tú crees que los jugadores son conscientes de la repercusión que tienen?

Muy poquitos, pero muy poquitos. Y los que son poquitos es porque tienen un núcleo familiar tan duro que no tienen problema para decirle que es gilipollas cuando actua mal. Es importante también que hayan mamado de verdad el fútbol base. Y ahí te das cuenta.

Primero creo que viven en una burbuja que es lógico porque son deportistas de élite, pero creo que les falta tocar tierra. Hay muchos jugadores que no son conscientes de sus actos ni de su implicación en estos temas. Creo que están muy mal asesorados.

Encontrarte personas tan buenas como Juan Mata es muy complicado. También nos pasó con Torres. Yo a Torres es verdad que hacía mucho tiempo que no le veía pero lo que hizo en el Chelsea me demostró que era otra clase de tío. Nosotros llegamos a la ciudad deportiva del Chelsea y el de prensa nos dijo «tenéis diez minutos» en la sala de prensa y sale Torres con el café y dice no, mando yo y vamos a hacerlo mejor en el campo.

De una entrevista de diez minutos, se tiró tres horas con nosotros. Estuvimos hablando, nos ofreció lo que necesitáramos y nos preguntó que cuando estrenábamos que quería ir. Me aposté con él que volvería al Atlético en esa época. Aún no ha pagado la comida. Pero te quedas, empiezas a hablar con ellos y cumplen. Y cuando vas a estrenar te llaman y se mete contra el Atlético de Madrid porque necesita salir antes del entrenamiento para ir al cine a ver la película Puedo entender que el club intenta cortar un poco las alas a los jugadores, pero para un bien social no.

Además de Torres, para mí Juan Mata y Didier Drogba son un ejemplo. También me gustaría hacer un proyecto con Samuel Eto’o porque es un ejemplo clarísimo de millones de cosas muy opuestas. Es un mapa real del fútbol, pero te encuentras con muy poca gente como ellos. Por eso yo siempre digo la gran diferencia entre para mí, entre Leo Messi y Cristiano Ronaldo es que los dos vienen de barrios de donde vienen pero hay uno que lo recuerda todos los días.

Creo que es un poco lo de tocar tierra, pero para tocar tierra dependes de tu familia, de tu representante, de tu círculo de amistad. Son muchos factores y valores.

La pregunta es ¿cuáles son los valores de los futbolistas? «Ganáis millones, os miran millones de personas diariamente, si sois un ejemplo es un granito de arena para que todo a nivel humano vaya a mejor«. El ejemplo claro es Jesse Owens, el atleta que levanta el puño en Munich. O lo que está haciendo Marcus Rashford en Inglaterra en estos momentos.

Si los jugadores tuvieran una mayor implicación social, cambiarían muchísimo las cosas.

Para finalizar nos gustaría preguntar, han pasado varios años ya desde el estreno de «The Other Kids«, ¿Cómo está Reagan?

Está en el momento de la adolescencia. Hay que tener la mano izquierda con él para no cae en su picaresca. Le pagué dos años el cole y no fue. Y sigo pagando y hablando con el director. Está en la etapa rebelde y protestona. Reagan salió del equipo en el que estaba y se fue a otro. Esta bien y sigue jugando pero el único que parece que va a despuntar en el fútbol es Akena. Akena lo tenía claro y quería jugar a toda costa. Reagan es un rebelde. Mi compromiso actual con él es que consiguiera el graduado escolar.

Reagan, el protagonista de esta historia (The Other Kids)

¿Le has cambiado la vida o él te ha cambiado la vida?

Él me ha cambiado la vida más que yo a él se puede decir. Él es libre de hacer lo que le da la gana. Al final tienes la responsabilidad de que tú vas a rodar con un niño y que esto pueda servir para ayudarles.

Reagan sigue bien, espero que siga estudiando.

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