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El día que Ronaldinho puso en pie al Bernabéu

«Miedo escénico». Así fue como Jorge Valdano definió lo que experimentaban los equipos rivales al visitar el imponente estadio de la capital. Un miedo que atenazaba las piernas y que hacía perder la fe de casi todos los que saltaban a ese césped, dispuestos a siquiera disputarle la victoria al Real Madrid en su casa. Sin embargo, aquel 19 de noviembre un brasileño de cara risueña no encontró miedo, sino todo lo contrario en las gradas del eterno rival.

Ronaldo de Assis Moreira, más conocido como Ronaldinho Gaúcho, había llegado a la Ciudad Condal dos temporadas antes, en 2003, y desde su primer gol contra el Sevilla dejó claro que su talento no era algo de este planeta.

A pesar de su  calidad y la de sus compañeros,  los resultados no acompañaron al equipo culé ese año, viendo cómo Real Madrid y justo después Valencia F.C. en 2004, les arrebatarían el campeonato de Liga.

Aquella noche sin embargo, el F.C. Barcelona visitaba Madrid a la cabeza de la clasificación. El equipo madrileño tenía la oportunidad de superar al Barça y ponerse líder si ganaban, y jugando el casa la consigna era invocar al famoso «Miedo Escénico»

Tanto la afición como la plantilla de ese año invitaban al optimismo, ya que por aquel entonces el Real Madrid era también llamado el Madrid de los Galácticos, debido a las grandes estrellas que militaban en sus filas.

El once inicial era toda una declaración de intenciones. A la portería Casillas. Sergio Ramos e Iván Helguera en el centro de la defensa. Michel Salgado como lateral derecho junto a Roberto Carlos en la izquierda. Beckham, Pablo García y Zinedine Zidane en el medio del campo. Arriba la triple «R». Raúl, Robinho y Ronaldo «El Fenómeno». 

Millones, glamour y títulos a espuertas sobre las espaldas de aquellos jugadores.

En el campo contrario el Barcelona tampoco escondía nada. 

Víctor Valdés en portería. Puyol y Edmilson de centrales. Oleguer y Gio en la banda derecha e izquierda respectivamente. El mexicano Rafa Márquez, Xavi y Deco en el centro del campo con un jovencísimo Messi, Eto´o y Ronaldinho en el ataque.

Saltaban al terreno de juego a la vez dos super potencias con 78.000 almas desgañitándose al verlos. Una olla a presión a punto de estallar mientras los jugadores de ambos equipos hacían la ronda de saludos. Casualidades del destino, el abrazo final de dos brasileños. Uno Ronaldo, ganador del Balón de Oro en 2002. Otro Ronaldinho, quien ya se sabía ganador del mismo en la ceremonia que se celebraría 9 días después.

Ronaldinho comenzó el partido muy activo pero algo desacertado.

En el minuto 14 Gio corta de manera providencial una de las primeras ocasiones de peligro del Madrid. De ahí nacería el primer gol de la noche.

Leo Messi, que hacía su debut en un clásico con tan solo 18 años, recorrería el campo a gran velocidad sin encontrar resistencia para hacer un quiebro a Helguera casi al borde del área. 

Tras librarse del central madridista el balón quedaría en los pies de Samuel Eto´o quien batió por bajo a Iker Casillas. 0-1.

A partir de ese momento el miedo poco a poco fue instalándose pero no en la piel del equipo rival, sino en la de los aficionados blancos.

Cada vez que el Barcelona cogía el balón se palpaba el peligro. Messi estaba desatado, y ponía en apuros la paciencia de Casillas con cada jugada. Tras un pase filtrado a la esquina izquierda del área, llegaba incluso a marcar un golazo por la escuadra el cual  fue anulado por fuera de juego instantes después. 

Eto´o seguía su venganza personal y mientras tanto poco a poco Ronaldinho fue entrando en el partido. Cada balón que recibía era resuelto con un regate o un pase de exhibición.

Llegaba el descanso y el Real Madrid sentía que se estaba librando de una buena.

Antes del pitido que daba inicio a la segunda parte, un espontáneo saltaba desnudo al terreno de juego provocando la carrera de los miembros de seguridad del estadio.

Las cámaras captaban a David Beckham incrédulo sin poder contener la risa ante la imagen de su compatriota, el famoso streaker Mark Roberts con un mensaje que hacía referencia a lo galáctico de su trasero.

Tras la interrupción el balón volvía a rodar pero las cosas no mejoraban para el equipo blanco. Todo lo contrario. 

A los pocos minutos Raúl se lesionaba gravemente tras un mal gesto antes de golpear un balón mordido.

Messi volvería a perdonar una nueva ocasión, sin embargo, sería la última que dejaría escapar el Barça. En el minuto 59 Ronaldinho se cosería el balón a la bota para arrancar desde mitad de cancha y dejar plantado a Ramos con un recorte hacia fuera. Con una velocidad increíble llegaría al área donde de nuevo Iván Helguera no pudo más que ver como era superado sin mucho esfuerzo. Roberto Carlos intentaría llegar al cruce pero la suerte ya estaba echada. Ronaldinho cruzaría el balón al palo corto ante la atónita mirada de Iker. 

0-2. Los pitos comenzaban a sonar desde la grada. El Real Madrid estaba siendo vapuleado sin que nadie pudiera enderezar la situación.

El partido seguía regalando momentos de peligro para el Barcelona hasta que tras amagar hacia el centro el brasileño sale hacia afuera superando al de Camas con facilidad. Siguiente estación Iker Casillas. El portero intenta achicar espacios hasta que el balón sale raso al palo largo. Nada que hacer. Hora de la muerte: Minuto 77. 

Real Madrid 0, F.C. Barcelona 3.

Las caras de estupefacción de los galácticos dan paso algo histórico, retratado perfectamente por las cámaras de Canal +.

El famoso señor del bigote, posiblemente un socio del Real Madrid de los de toda la vida, en pie junto a su hijo aplaudiendo de forma espontánea un gol del eterno rival. Poco a poco más. Muchos. Miles de señores del bigote se van poniendo en pié. Poco a poco un Santiago Bernabéu tornaría el miedo escénico en reconocimiento para asombro de aquel jugador. Para asombro de aquel extraterrestre vestido de jugador de fútbol pegado a una sonrisa.

Una leyenda: Ronaldinho Gaúcho.

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