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El número 13: la superstición infalible de Mario Zagallo

La historia del fútbol siempre va a ir ligada a jugadores, momentos, partidos y goles, pero también hay un gran reducto para el azar, las creencias y sobre todo las supersticiones. Pequeñas acciones individuales sin ninguna justificación racional que pueden cambiar la historia de un partido o un torneo. Las supersticiones en el fútbol son más antiguas que el propio deporte y los jugadores, aficionados y entrenadores se siguen encomendando a esa ayuda extra que les puede aportar realizar o repetir esas pequeñas acciones.

En la historia del fútbol muchas de estas supersticiones han traspasado fronteras y se han convertido en rituales. Ya sea en forma de maldiciones como la de Bela Guttmann al Benfica. Ya sea entrar al campo pisando con un pie determinado o terminar el calentamiento siempre disparando a portería antes de marcharse a vestuarios como hacia Seedorf. También encontramos supersticiones que han alcanzado un nivel mundial como tocar la copa antes de disputar una final porque ni se te ocurra tocar el trofeo antes de una final (sí, hay que repetirlo). O elegir un dorsal de camiseta determinado porque, como ya hemos hablado en Stellars, de la importancia del número que llevas a la espalda. Pero una de las supersticiones más conocidas y que, parece, más ha funcionado es la del número 13 y Mario «El Lobo» Zagallo.

Mario Zagallo (Brasil, 1931) es un exjugador de una de las mejores selecciones de la historia: la Brasil de 1958 y 1962 que consiguió dos mundiales consecutivos. En aquel mundial de Suecia, donde comenzaba a emerger la enorme figura de un jovencísimo Pelé, Zagallo marcó en la final jugando en su posición fetiche, el extremo izquierdo. El legado de Zagallo y su idilio con la Copa del Mundo acababa de comenzar.

Zagallo se retiró como jugador en 1965 tras siete años jugando para el Botafogo y pasó a ser su entrenador. Un año más tarde compaginaría su labor en el Botafogo con la Selección de Brasil. Y no a una selección cualquiera, si no a la mejor selección de todos los tiempos: La Brasil de los 70, la de los cinco dieces de la que se hizo cargo justo antes de ese mundial tras la salida de Saldanha.

Todos conocemos el destino de aquella Brasil. Campeona del mundo en 1970 arrollando a Italia en la final convirtiendo a Pelé en leyenda. Pero pocos recuerdan, salvo los brasileños, quién estaba detrás de aquellos jugadores. Mario «Lobo» Zagallo entrenaba aquella selección. Pelé se llevaba sus tres mundiales como jugador pero Zagallo también (dos como jugador y uno como entrenador).

Pasaron 24 años, tiempo de declive y sequía de títulos en la selección de Brasil, y Parreira llamó a Zagallo para ser asistente técnico de la canarinha en el Mundial de Estados Unidos de 1994 donde Brasil no partía en la terna de favoritos. Allí Zagallo se erigió emblema de Brasil con su ya famosa superstición del número 13.

El pasatiempo del «Viejo Lobo» (como se le conoce en Brasil) es combinar palabras y fechas que sumadas tengan 13 letras. Más que pasatiempo, la cábala es una obsesión supersticiosa que siempre le ha traído suerte a él y a su selección. La vida de Zagallo no se puede entender sin ese número: vive en la planta 13 de un rascacielos, jugó siempre que pudo con el dorsal 13 en su camiseta, la matrícula de su coche acaba en 13 y se casó con su mujer un día 13. Zagallo hizo famosa su superstición en aquel mundial: estaba seguro de que Brasil iba a ganar porque 58 (el año en que la canarinha consiguió su primero mundial) es 5 + 8 =13 y 94 es 9+4 =13. Zagallo no tenia ninguna duda, Brasil iba a salir campeón.

Y los brasileños llegaron a la final de aquel mundial. Enfrente la gran favorita Italia con una de las grandes estrellas de aquel campeonato. Roberto Baggio que venía de marcar cinco goles en la fase eliminatoria. El partido se fue a los penaltis con el marcador como empezó 0-0.

Brasil e Italia se iban a jugar la preciada Copa del Mundo en la tanda de penaltis ese 17 de julio de 1994 en Los Ángeles. La tanda fue tan igualada como los 120 minutos de juego anteriores. Brasil comenzó fallando, Italia también. Los dos equipos anotaron todos los demás hasta que Massaro falló y Dunga marcó. Quedaba uno, si fallaba Brasil campeona y él que asumía la responsabilidad era el mejor jugador de aquel mundial, Roberto Baggio.

En ese momento Zagallo, que había vivido junto a Carlos Alberto Parreira, toda la tanda de penaltis de espaldas y sin mirar el lanzamiento, se giró tranquilamente y le dijo al entrenador «Ahora ya podemos mirar». El técnico lo miró sorprendido «¿Por qué?, preguntó al Lobo nervioso por la situación. «Porque Roberto Baggio tiene 13 letras, fallará». Y el 10 de Italia falló. Y Brasil, y Zagallo se llevaron su cuarto mundial.

La historia continuó en 2002. Brasil tuvo muchísimas dificultades para clasificarse al Mundial 2002 y pocos brasileños confiaban en que su selección pudiera ganar el Mundial de Corea y Japón. Luis Felipe Scolari, por aquel entonces seleccionador brasileño, llamó a Mario Zagallo para dar apoyo al equipo. Zagallo estuvo presente de manera indirecta en otro mundial que acabaría conquistando Brasil con el doblete de Ronaldo ante Alemania en la final. Pero él ya sabía que iban a salir vencedores porque la frase «Brasil Tetracampeão» (Brasil Tetracampeón) se compone de 13 letras.

La historia de Brasil en los mundiales se escribe junto al nombre de Mario Jorge Lobo Zagallo. No se entiende la una sin el otro y es que en Brasil existe un dicho tras los 4(+1) mundiales del Viejo Lobo: «Si quieres que algo te salga bien, llama a Zagallo»

Dani Alves y su homenaje

Uno de los jugadores brasileños más representantivos de nuestro tiempo, Dani Alves quiso homenajear a esta leyenda portando el 13, el número de Zagallo, cuando vistió dos años la camiseta del Paris Saint Germain:

“Para mí, como ustedes saben, las historias importantes están escritas por sus dueños. Las páginas no son lo más importante, sino lo que está escrito en ellas. Siempre me ha gustado cambiar mis números para homenajear a algunas personas que de alguna forma me inspiran, personas que tienen mucho significado en mi vida… Esta vez va para nuestro ídolo a inolvidable viejo ‘Lobo’ Zagallo”.

Dani Alves al presentarse con el número 13

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